miércoles, 23 de mayo de 2012

REFLEXIÓN   mis  derechos  sexuales




Descripción: http://www.jornada.unam.mx/2005/08/04/Images/derechos.gif
Qué no te digan que no te cuenten...
Si pides permiso seguro te van a decir que no, así que más vale que te vayas por la libre, eso sí, con responsabilidad.
Y si te reclaman o quieren hacerte sentir culpable, ojo, que no te mareen. Aquí te van los 13 derechos sexuales de las y los jóvenes.
1. Yo decido libremente
sobre mi cuerpo y mi sexualidad

Tienes derecho a que se respeten las decisiones que tomes sobre tu cuerpo y tu sexualidad. Así que ya sabes, no tienes que desterrar las blusas cortas sólo para ocultarle a tu madre el piercingque te acabas de poner en el ombligo.
2. Tengo derecho a ejercer
y disfrutar plenamente mi vida sexual
 
Puedes vivir cualquier experiencia sexual o erótica que te dé la gana, siempre que sea lícita. Nadie puede inducirte al remordimiento sólo porque te gusta hacer “cochinadas “en la cama. Claro, la persona en cuestión debe estar de acuerdo en hacer contigo todo eso que ya te estás imaginando, sin poner en riesgo tu salud o tu integridad.
3. Puedo manifestar públicamente
mis afectos

¿Por qué si tu vecina puede andar por la calle besuqueando a su mini perro, tú no puedes abrazar y besar a tu pareja en un parque? ¿Sólo porque los dos son hombres? La libertad de expresión incluye la libre manifestación de la personalidad y de los afectos.
4. Sólo yo puedo decidir con quién compartir mi vida y mi sexualidad 

Aunque tus padres crean que cualquier hijo de ingeniero es el mejor prospecto, si a ti no te late el tipo, no pueden obligarte a andar con él. No te dejes convencer con el clásico “yo sé lo que te conviene, mijita”. Sólo a ti te toca elegir a tu adorable verdugo.
5. Todos deben respetar mi intimidad
y mi vida privada

Si tu mamá es de las que esculcan en los cajones para ver si te encuentra condones o mota, entonces debes saber que tus espacios y pertenencias son parte de tu identidad y privacidad.
6. Tengo derecho a vivir libre de violencia sexual

 el amor de tu vida o tu jefe directo, si sientes que te acosa, presiona o te exige hacer cosas que a ti no te laten, eso es violencia sexual y es un delito.
7. Mi derecho a la libertad reproductiva 

te falta que encuentres a la aventada. Pero si no quieres cambiar pañales nunca y eso de “clonarte” en un crío con tu mismo nombre no va contigo, ni el piadoso Abascal puede impedir que tus espermatozoides se pierdan en el camino.
8. Debemos tener igualdad de oportunidades y equidad


 entre otras muchas cosas, que a la hora del faje lo que menos importa es quien saca el condón primero.
9. Tengo derecho a vivir libre de toda discriminación

Chaparros, morenas, gays, darketos, cholos, rastafaris, lesbianas, hinduistas, presbiterianos, matudos, pelones, eunucos, diferentes, diversos, anversos, invertidos, nadie puede discriminarte.
10. Debo tener acceso a información completa, científica y laica sobre la sexualidad

Eso de que si a los chavos les muestran un condón se van a poner bien calientes es una jalada que inventó Pro Vida para espantar pendejos. Tú debes saber todo lo que necesites saber
11. Tengo derecho a una educación sexual

Tienes derecho a una formación, desde chavito o chavita, que te enseñe todo lo que haya que saber sobre sexualidad. Nada de esperar a que estés “en edad de saber ciertas cosas”, porque las ganas te van a llegar mucho antes de lo que los adultos imaginan.
12. Tengo derecho a los servicios de salud sexual y a la salud reproductiva 

Tienes derecho a que te den condones y la píldora del día siguiente en los centros de salud, sin que te exijan un permiso de tus padres. Los médicos y enfermeras tienen la obligación de darte información sobre métodos anticonceptivos sin que nadie más se entere y si te los niegan puedes demandarlos por discriminación.
13. Puedo participar en las políticas públicas sobre sexualidad

Algunas políticas o programas educativos, recreativos o de salud que aprueban los funcionarios públicos pueden afectar tus intereses o tu salud.
Por lo mismo, tienes derecho a conocerlos, a opinar sobre ellos y, si no te laten, a proponer cambios o nuevos programas. Ninguna autoridad o servidor
Versión libérrima de la Cartilla de los Derechos Sexuales de las y los Jóvenes.

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